Hacer buenas fotos no es fácil, pero tampoco es demasiado difícil. Te damos 10 consejos básicos que te ayudarán a mejorar fácilmente la calidad de tus fotografías:

1. La regla de los tercios: como encuadrar bien

Salvo en los casos en que se quiera dar un encuadre especial, las fotografías se ajustarán a tres divisiones imaginarias horizontales y tres verticales. Es un criterio útil en todos los casos, pero sobre todo cuando haya personas.

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El resultado es que los ojos quedarán siempre en la divisoria del tercio superior con el central, sea cual sea la distancia en la que se encuentren las personas, como se ve en estas dos imágenes.  Cuando la persona está de perfil se desplazarà su colocación hacia el lado donde tenga el hombro para que imaginariamente tenga una trayectoria donde mirar o caminar.
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Un error característico de principiante es situar la cabeza de la persona justo en el centro de la foto, dejando un inmenso espacio encima. Y si es de perfil, empotrada contra el margen. Situando los ojos en la divisoria de cuadrantes, la foto queda más equilibrada.

2. Dejar el encuadre para la edición

Muy a menudo, las fotografías se utilizarán -con tamaños diferentes- en web, revistas, boletines, powerpoints, etc. No será necesario, pues, encuadrarlas aún en el momento de hacer la foto. Convendrá dejar más margen por los cuatro lados. De esta manera, se podrá modificar el tamaño de una fotografía según convenga en cada documento e incluso hacerla vertical, cuando era horizontal o al revés.

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Es una buena fotografía y está bien encuadrada, pero desgraciadamente, por eso no permite mucho recortes en la maquetación. Habría ido muy bien tener un poco más de margen, pero ya es demasiado tarde. Si dejamos espacio por todos los lados, podremos dar a la foto tamaño que convenga según la maquetación. La misma foto nos valdrá tanto para una hoja vertical como para una disposición muy horizontal.

3. De muy muy cerca

Aproxímate más, más, más… mucho más todavía. Las fotos resultarán más impactantes. Si tienes zoom, mucho mejor. Todos nos ponemos nerviosos -no sólo los niños- cuando nos apuntan con una cámara. Si lo hacemos desde lejos, actuarán con mucha más naturalidad. Pero vigila que el zoom sea óptico. Si es digital, sólo te está engañando: lo que estás haciendo es lo mismo que recortarla después.

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Como foto no está mal, pero con tanta distancia no se consigue reflejar la expresividad. No hay duda de que ahora el resultado es mucho mejor. Sólo había que aproximarse más.

4. Si es posible, evita el flash como única fuente de luz

Las fotografías interiores con flash dan una luz muy fría y poco natural, sobre todo si el flash es compacto con la cámara. Siempre que sea posible, compensará más desconectar el flash y aprovechar al máximo la luz natural o la iluminación del local. Si evitamos mover la cámara, apoyándonos en una pared, por ejemplo, el resultado será sorprendentemente mejor, aunque haya alguien que salga movido. Evidentemente esto no funciona si la luz es demasiado escasa y si hay mucho movimiento. Cuando no haya más remedio que usar el flash, interntaremos que todos estén a la misma distancia de la cámara y evitaremos la superposición de planos diferentes, que dejarían los de atrás en una extraña penumbra. En cambio, en contra de lo que acostumbramos a hacer, no dudes en utilizar el flash en el exterior, en la nieve, dentro de un bosque, etc. Será un buenísimo recurso para evitar los contraluces o las sombras duras producidas por ramas de los árboles.

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Esta fotografía es una simulación con Photoshop de lo que sucede. El efecto se entiende bien: los primeros planos aparecerán quemados y los de atrás, en cambio, en penumbra. La misma foto sin flash. En este caso, se ha aprovechado la luz natural y la de los fluorescentes. Toda el aula queda iluminada de forma regular, sin oscurecimiento progresivo.

5. Las fotos más ordinarias son las más extraordinarias

Sólo pensamos en llevarnos la cámara en ocasiones extraordinarias (excursiones, fiestas, etc.) y luego nos encontramos que no tenemos buenas fotos del día a día. Estas últimas, en cambio, son las más importantes. Algunas webs o revistas no parecen de una escuela, sino de una agencia de viajes. ¡De vez en cuando, pues, toma una cámara y llévala a clase!

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En las excursiones, colonias, fiestas, etc. hacemos muchas fotos pero ¿realmente necesitamos tantas? Un día de diario, en cambio, puedes obtener una gran foto de las que se utilizarán tantísimas veces.

6. El prejuicio de buscar la foto vertical

Por defecto, las cámaras hacen las fotografías horizontales con una proporción 4: 3. Esta es la causa por la que se hacen pocas fotos verticales. Y luego, cuando se buscan portadas de revistas, no se encuentran nunca. Ten, pues, el prejuicio de girar la cámara a menudo. Por cada media docena de fotos, una o dos deben ser verticales o convertibles en verticales.

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Esta es una buena foto, pero no nos permite convertirla en portada de la revista. En el momento de encuadrar desaparecerían demasiados elementos importantes.  Las fotos verticales son necesarias para las portadas. Tengamos en cuenta también que necesitaremos espacio arriba para la cabecera.

7. Sitúate a la altura de sus ojos

Si haces fotos de niños, especialmente si son pequeños tienes que ponerte a su altura (no es una metáfora bonita). La foto en picado es humillante, da una imagen triste y no se ven los ojos. Agáchate!

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El tema es colorido, pero el fotógrafo se ha quedado depié. Por ello, no se ven las caras de muchos de los niños. Si se hubiera agachado, la foto habría sido mucho mejor. Es una buena foto, muy expresiva, sobre todo porque el fotógrafo ha sabido elegir la altura conveniente: exactamente la misma que los niños.

8. Los misterios del día y de la luz

Como regla general podríamos decir que el fotógrafo tiene que preocuparse de tener siempre el sol en la nuca: evitaremos hacer fotos a contraluz (pierden los colores o incluso se queman). Los días nublados, contrariamente a lo que nos puede parecer son muy buenos; las fotografías acostumbran a quedar bastante bien, la luz no es dura, los colores no se pierden y las sombras en los rostros son suaves. En cambio, a mediodía de un día soleado, el resultado es decepcionante: hay un contraste excesivo entre zonas quemadas y sombras. En los días de viento, los colores desaparecen; parece que el viento les ha llevado. También los mediodías de invierno son fríos y descoloridos. Los rayos rojizos de la tarde, en cambio, dan una calidez especial a todas las fotografías. Para fotografías de edificios, el mejor momento es la primera luz del día. Pero, claro, no siempre se puede elegir el día y el momento.

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La luz de la tarde es más cálida que la de mediodía. Especialmente en invierno, los colores se verán más intensos.  Los días de invierno atenúan los colores; sin embargo, si están nublados las fotos pueden salir mucho mejor de lo que pensamos.

 9. Espera que miren adelante… ¡ahora!

Cuando haces fotos a niños, al principio están muy pendientes de ti, pero enseguida se olvidan. Me decía uno con mucha experiencia de hacer fotos a niños y niñas, que los primeros cinco o diez minutos en un aula sólo simulaba hacer fotos para dejar que se acostumbraran. Si no se ven los ojos y la boca, la foto no vale mucho. Un niño leyendo o una niña escribiendo (¡espera a que levante la vista!), uno que sale de espaldas… No quieras hacer las fotos demasiado naturales, verás que no hay alegría. No importa, si los tenemos acostumbrados, que se den cuenta que los fotografiamos. Deja que sonrían. La foto será mucho mejor.

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Buena foto. Se ha aproximado a los protagonistas, pero los rostros de los niños son inexpresivos. Había que esperar un poco más: la oportunidad de hacer una gran foto necesita tiempo. El fotógrafo ha esperado a que los alumnos se giraran hacia el alumno que habla. De esta manera, los coge a todos de cara.

10. Con ambos ojos bien abiertos

Cuando dispares una fotografía tienes que ver todos los planos, no sólo el principal, porque puedes hacer una buena foto, pero un detalle que no habías visto te la dañe: ​​uno de los niños se ha metido el dedo en la nariz, en la foto de grupo aparecen unos cuernos detrás de una de las cabezas, el suelo estaba lleno de papeles, hay una valla del jardín muy despintada, la pared tiene unos graffiti, etc. Lo mejor es mirar el entorno con ambos ojos, antes de meter el izquierdo (o derecho, si eres diestro) en el objetivo.

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El fotógrafo estaba atento a la niña y no se ha fijado en la expresión de aburrimiento del chico de la derecha ni en las tachaduras de la pared. Hay que estar atentos a todos los detalles. Desplazaar la foto un poco a la izquierda es suficiente para evitar estos dos detalle y tener una foto más adecuada.

Miquel Rossy