Se podría hablar mucho y mucho sobre si el interés creciente por las infografías proviene de la necesidad de superar la infoxicación (intoxicación de información) presentando datos más fácilmente comprensibles y creíbles, o de la necesidad de ser sintéticos proveniente de la inmediatez de las comunicaciones, o bien del mayor valor de las imágenes en un mundo lleno de pantallas. Pero por todos estos motivos, nos ahorramos la reflexión.

El hecho es que las infografías se han convertido en un canal extraordinario para transmitir información. Y cada vez son más los ámbitos –también el escolar– donde se hacen presentes. Podemos exponer mediante una infografía nuestro estilo educativo, las tendencias pedagógicas actuales, las cualidades que se esperan de un docente, pero también contenidos de nuestra materia educativa: los tipos de verbos irregulares, las fórmulas de los movimientos rectilíneo y circulares, las obras principales de un periodo artístico, la clasificación de los climas…

Nunca conseguiremos transmitir la profundidad de nuestro pensamiento sólo mediante infografías, pero a través de ellas se nos abrirán muchas puertas para que se exprese lo esencial, se entienda y sea fácil de retener.

¿Qué es una infografía?

Se llama infografía a muchas cosas diferentes. Info + grafía, es decir, la información se encuentra en el dibujo, al menos parte de la información. Deberíamos hablar estrictamente de infografías cuando la información se visualiza y los datos y los hechos se representan mediante diagramas. Pero comúnmente se denominan infografías desde un mero esquema de ideas con una buena presentación visual –donde la imagen tiene la función de hacer amable la lectura ya facilitar su memorización– a un gráfico en el que las ilustraciones se explican casi solas y el texto tiene un papel mínimo.

¿Y qué tipo de infografía tendremos que elegir? La que mejor se adecue al objetivo que nos proponemos: hacer más atractivas, comprensibles y memorizables las ideas. Dependiendo de qué tipo de ideas sean (una información numérica de la situación económica, la descripción de un espacio arquitectónico, una línea temporal de hechos históricos, pasos de unas instrucciones de uso de un electrodoméstico…), las infografías resultantes serán, pues, muy diferentes: gráficos y tablas, mapas y esquemas, diagramas visuales que los combinan ambos, sucesión de hechos en un mapa o dibujo, etc.

¡Eureka! Qué buena idea… ¿Estamos seguros?

Tenemos con las infografías el peligro de olvidar –preocupados de que nos quede muy bonito– que lo más importante es la calidad de los contenidos. Algunas infografías no son buenas, no porque no sean atractivas y bien construidas, sino porque su aportación es pobre.

Entonces, todo comienza por tener una buena idea que consiga el objetivo que nos proponemos. Una idea que sea buena no sólo para nosotros, sino también para nuestra audiencia. Column Five, una importante empresa estadounidense de creación de infografías, sugiere hacerse ante una idea estas preguntas:

  1. ¿Es relevante para la audiencia objetiva?
  2. ¿Cómo ayudará a conseguir los objetivos de comunicación?
  3. ¿Es importante?
  4. ¿Lo encontrarán interesante los demás?
  5. ¿Cuánto es de original?

Antes de diseñar la infografía será necesario anotar los contenidos que deberá tener y organizar bien las ideas (por temas y subtemas, por mapas conceptuales, cronológicamente …). Un ejercicio que vale la pena hacer, antes de empezar a elaborar el infografía es suprimir -en diveres pasada- las ideas irrelevantes.

En cualquier caso, habrá que centrarse primordialmente en la idea principal que queremos transmitir con la infografía y pensar cómo podemos hacerla más evidente. Por ello, elegiremos una plantilla que trabaje específicamente para el tipo de contenido que queremos presentar: un concepto, unos datos, unas instrucciones, el resumen de un texto…

Los mismos datos pueden llevar a consecuencias diferetes

La forma en que presentamos unos datos, determina las consecuencias informativas, más que los datos mismo. Es evidente que se pueden falsear fácilmente los datos: los medios afines a partidos políticos nos lo demuestran a menudo con los resultados de las encuestas. Esta manipulación interesada se sale de lo que es ético. Pero eso no quita que el diseño de la infografía no pueda ayudar a reforzar el mensaje central.

Por ejemplo, si queremos destacar que el 70% de personas que padecen cáncer de pulmón son fumadores, un queso nos destaca efectivamente el porcentaje, pero una fotografía de un hombre con cara de poca salud fumando acentúa emotivamente lo que queremos transmitir. En cambio, si apareciera una chica joven sonriente con un cigarrillo en la boca, conseguirá justamente lo contrario.

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El valor de una infografía radica en su contenido. Esto exige la validez de las fuentes. La gente asume de antemano que una infografía es valiosa, porque el esfuerzo de diseñar de manera persuasiva empuja a hacerlo. ¡Cuántas infografías equivocadas o sencillamente copiadas corren por internet! No deberíamos usar jamás datos inciertos. Hoy en día contamos con muchos medios para obtener datos fiables. Por un lado, Google –quien si no– ofrece una infinitiud de datos de gran volumen, clasificadas por lenguas:

Cada país cuenta con bases de datos nacionales centralizadas y gratuitas:

No nos olvidemos de citar las fuentes. Es de justicia y es también un aval para el contenido.

Alrededor de las fuentes citadas, nuevamente seguimos los consejos de Column Five:

  1. Asegura que las fuentes cuentan una historia.
  2. Asegura que las fuentes son fiable.
  3. Asegura que las fuentes son relevantes (fuentes de más de dos años han caducado).
  4. Limita las fuentes. Mejor un solo conjunto de datos. Cuanto más fuentes, menos valor.

El estilo más simple de infografía

El primer estadio de la construcción de infografías puede ser resumir (quedándose sólo con lo esencial) y fragmentar la información de un texto, numerar y presentarla de forma fácilmente legible, en un marco gráfico atractivo y coherente con el que se cuenta. Podríamos llamar estas infografías simplemente esquemas visuales. En muchos casos, con esto será suficiente. También puede ser conveniente complementarla con una ilustración. Y no sólo para embellecer el texto. Una estudio de la Universidad de Saskatchewan demostró que el enfoque ilustrativo es significativamente beneficioso a la hora de recordar la información.

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Sin embargo no podemos añadir a estas ideas un icono o un dibujo sin más. La imagen tiene una función comunicativa importantísima. Sabemos que el cerebro humano está dividido en dos hemisferios y que asimila mucho mejor la información cuando se ofrece simultáneamente al hemisferio izquierdo (mediante el curso lógico de los textos) y al derecho (a través de síntesis dibujadas). Cuando el dibujo no tiene conexión con el texto, se pierde esta potencialidad.

Aconsejo vivamente la lectura de “Bla, bla, bla” de Dan Roam. Simplificando mucho, nos sugiere utilizar los dibujos de la forma siguiente. Si queremos decir:

  • QUIÉN o QUÉ (nombres y pronombres), hacemos un retrato o un dibujo del objeto.
  • CUÁNTO (determinantes cuantitativos), hacemos un gráfico que ilustre la cantidad.
  • DÓNDE (preposiciones, conjunciones, listas de objetos), un mapa.
  • CUÁNDO (tiempos verbales, una historia), una cronología.
  • CÓMO (verbos complejos, secuencia), un diagrama.
  • POR QUÉ (argumentos complejos, combinación de hechos) un gráfico de muchas variables.

Cuando elegimos iconos para la infografía, hay que tener en cuenta que en los últimos lustros se ha desarrollado una significación globalmente compartida de muchos iconos: la mano con el dedo levantado, el corazón, la hoja blanca, la X de cerrar, las tres rayas de menú, etc. Elegir equivocadamente un icono que tiene para mucha gente un significado determinado, hará contradictoria su relación visual con el texto.

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Una infografía acostumbra a tener los siguientes elementos: un título, unos gráficos y un texto explicativo y, cuando procede, las fuentes de información y los créditos. Empezar la infografía con un titular grande y atractivo (Cómo conseguir, 10 consejos, ¿Por qué …) tiene su importancia. Está demostrado que este tipo de titulares facilitan el interés por el contenido y en consecuencia generan muchas más lecturas.

Cuando esté familiarizados con modelos sencillos de infografías, intente de simplificar los textos, tratando de dar a las imágenes la centralidad del diseño. Hay temas que lo permitirán más que otros. Por ejemplo, los que exponen causas y efectos permiten crear diagramas de flujo. Elabore a mano los primeros bocetos de prueba y decida la mejor manera de presentar la infromación, uniendo título, imágenes, estadísticas, textos.

El estadio más complejo de infografías consistirá en la elaboración de infografías casi sin texto o con el mínimo imprescindible. Esto exige una capacidad comunicativa enorme y unos notables conocimientos de semiótica. Muy a menudo, las mejores infografías elaboran una metáfora que permite deducir intuitivamente lo que se quiere comunicar. He aquí un buen ejemplo de Column Five:

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El diseño de la infografía

Sin diseño, no hay infografía. El diseño es a la información como la salsa para los caracoles. No es atractivo comer caracoles solos. Cuanta más calidad tenga el diseño de una infografía –es la dura realidad–, más creíble será. Si ponemos ilustraciones, pues, deben ser de calidad y sobre todo con el mismo estilo gráfico entre ellas (por ejemplo, son solo 2D o solo 3D). Esto mismo vale para los iconos, las tipografías, la guía cromática, etc.

Lógicamente el estilo con que se dote una infografía deberá tener una cierta correspondencia con el destinatario y con el tema tratado. No puede ser infantilizada una información que pretende ser seria, ni clásica en extremo una infografía dirigida a adolescentes.

La infografía –sobre todo cuando se utiliza corporativamente por parte de la escuela– debe ser una herramienta al servicio de la propia marca. La gente debe saber que una infografía pertenece a la escuela en cuanto la vea, no porque lo diga explícitamente –nos limitaremos a poner el logo pequeño abajo de todo–, sino porque los estilos tipográficos, el tipo de ilustración ilustración, los colores y otros elementos ornamentales habituales en la comunca lo hacen patente.

Se tiende a organizar las infografías de forma vertical. Esto favorece su uso en Internet y su legibilidad a los móviles. De esta manera, una infografía podrá ser verticalmente tan larga como sea necesario. En este caso, se ordena la información jerárquicamente por orden de importancia (primero lo más relevante y luego los aspectos secundarios). También se pueden ordenar los hechos cronológicamente en una línea temporal (en este segundo caso, siempre que sea posible es mejor hacerla horizontal) o situar la información en un mapa (de un territorio, de un motor, de un edificio …), que tendrá lógicamente la forma que corresponda en cada caso.

En otro post hablamos sobre principios generales del diseño (¿Por qué a mí no me queda tan bien?). De todo lo que se dice destacaría sobre todo la conveniencia de mantener, dentro de la limitación de espacio, márgenes generosos que faciliten separar visualmente cada información. Esto vale más aún para los textos. La diferencia más elemental entre una infografía profesional y una de aficionado es que el segundo utiliza letras grandes sin márgenes y el profesional, el tipo más pequeño visible con los márgenes más amplios.

Cada infografía es única, con pretensión de ser original. Por tanto, todo principio que se dé como normativo, deberá poder romper cuando convenga para salvaguardar la originalidad, mientras no comporte alejarse del objetivo de la infografía. La forma del diseño sigue a la función.

Yo no soy diseñador. ¿Cómo lo hago?

En los últimos meses, he procurado hacerme con un banco de fotografías e ilustraciones (ninguna sin permiso de ser usada) y me he suscrito a newsletters de otros diseñadores que de vez en cuando ofrecen gratuitamente iconos, ilustraciones, texturas, etc. También me guardo ejemplos excelentes que voy encontrando, que actúan como fuente de inspiración. Todo este material me facilita mucho elegir el camino gráficamente justo y ahorrar mucho tiempo en la elaboración del diseño. Siempre respetando la propiedad intelectual, contar con buenísimas fotografías me ha permitido preparar powerpoints y fondos espectaculares. Cientos de modelos de iconos me solucionan todas las necesidades o me ayudan a inventar a partir de las ideas que ofrecen estos modelos. Las diversas texturas o elementos ornamentales facilitan embellecer un diseño rápidamente y sin mucho esfuerzo.

Algunos podrán objetar que ni siquiera sabe usar Photoshop ni ningún programa de edición. Como este problema lo tienen muchos otros, existen en Internet buenas soluciones. Algunas webs que os facilitarán el trabajo:

  • INFOGR.AM necesario identificarse con Twitter o Facebook. Permite personalizar un diseño y obtener el código HTML.
  • PITKOCHART Personaliza colores y fuentes. Permite exportar HTML o como imagen incrustable. La versión gratuita cuenta con tres plantillas.
  • EASELLY Permite crear infografías a partir de sus plantillas. Se pueden exportar a PDF, PNG, JPG o HTML para compartir on line.
  • CANVA Es un software de diseño gráfico gratis, fácil de usar y completamente online (no hace falta descargar ningún programa).
  • VISUALLY Permite representar gráficamente datos capturados a partir de una página de Facebook o una cuenta de Twitter, o de un hashtag.
  • TABLEAU PUBLIC No es exactamente un programa para crear infografías, pero ofrece una gran cantidad de opciones y de ejemplos y el acceso a muchos datos.
  • Una manera como a menudo será necesario presentar datos es mediante presentaciones. Tiene aquí 15 plantillas gratuitas para Powerpoint.
  • Puede utilizar VISUALIZE ME para aprovechar las redes sociales para hacer infografías personales.

Una vez hecha la infografía, habrá difundirla. Hoy esto es más fácil que nunca a través de un blog y de las redes sociales.

Los de Columne Five dan tres parámetro para medir la calidad de una infografía:

  1. Utilidad. Permite conseguir los objetivos propuestos. Una infografía pretender dar una información imparcial o bien guiar a los espectadores a traves de la información que narra una historia determinada.
  2. Solidez. La infografía aporta un contenido significativo. Si una infografía no comunica nada interesante, qué importa si está bien hecha.
  3. Belleza. Elegir la solución equilibrada entre ilustración y visualización de datos (un exceso de ilustración también puede ser perjudicial). Hay que tener en cuenta la adecuación del formato del diseño y su calidad.