Ya lo hemos dicho en otras ocasiones: tu marca como docente no se construye con lo que dices, sino con lo que haces cada día en el aula. Y si hay un terreno en el que esto se nota especialmente es el de los valores.
Los valores no se poseen, se viven. Puedes pensar que eres una persona optimista, pero si lo que transmites día tras día es queja, éste no es realmente un tuyo valor —es, como mucho, una aspiración. Tus valores los descubrimos mirando lo que haces, no escuchando lo que dices que eres.
Y como enseñar no es cómo diseñar casas o pintar cuadros, esto tiene una consecuencia directa: los alumnos aprenden más de tu ejemplo que de tus palabras. Quieras o no, eres un modelo de referencia. Estás influyendo en cómo ven el mundo y en cómo se desarrollan como personas. Ya estás dejando impronta —la pregunta es con qué valores lo haces.
En un episodio anterior (y también en el libro Profes que marcan) hicimos un ejercicio para concretarlo: elegir, de una lista amplia, los valores que sientes realmente tuyos —no los de la escuela, los tuyos—, y reducirlos hasta quedarte sólo con cinco, los imprescindibles. Pero cinco palabras sueltas como «responsabilidad» o «generosidad» son todavía abstractas. Habrá que ir un paso más allá.
Un ejemplo, no una explicación
Hay alguien, con mucha más autoridad que cualquier manual de branding personal, que ya lo dejó dicho hace décadas: Viktor Frankl.
Frankl, el psiquiatra y neurólogo austríaco, es el creador de la logoterapia, una corriente de la psicología centrada en la búsqueda de sentido. Lo desarrolló, en buena parte, desde dentro de Auschwitz y Dachau, donde perdió a su familia y donde él mismo estuvo recluido. De esa experiencia salió El hombre en busca de sentido, uno de los libros más influyentes del siglo XX sobre cómo el ser humano sostiene su dignidad incluso en las circunstancias más extremas. ¿Aún tienes en la lista de pendientes leerlo? No tardes.
Frankl decía que no podemos dar sentido a la vida de los demás —eso es intransferible, cada uno debe encontrarlo por sí mismo. Lo único que realmente podemos ofrecer a alguien en su camino es un ejemplo: el ejemplo de lo que somos. No palabras sobre cómo vivir, sino una forma de vivir que el otro pueda observar.
Aplicado a la marca personal del docente, la conclusión es directa: tus valores no se convierten en marca por nombrarlos —en una programación, en una reunión de claustro, en una charla con el alumnado. Se convierten en marca cuando alguien, mirándote, puede deducirlos sin que les hayas dicho. Éste es el test de si un valor es de verdad tuyo: no si lo puedes recitar, sino si otro podría describirlo sólo observándote.
El ejercicio: «Conmigo siempre…»
Por eso, la forma más honesta de concretar tus valores no es una lista de palabras, es completar esta frase: Conmigo siempre…
Por ejemplo:
Conmigo siempre…
- …podrán venir a confiarme errores y no se sentirán juzgados.
- …podrán experimentar cosas nuevas.
- …verán que me exijo lo que les hago hacer a ellos.
O también:
- …sabrán que les escucho hasta el final, aunque tenga prisa.
- …reirán, porque para mí el humor también es una manera de aprender.
- …encontrarán a alguien que les dirá la verdad, aunque no sea cómoda de oír.
- …descubrirán que su opinión cuenta, aunque sea diferente a la mía.
- …sabrán que nunca los compararé con otro compañero.
- …verán a alguien que no se rinde cuando las cosas se complican.
- …tendrán a alguien a quien le pueden explicar por qué no han hecho los deberes, sin miedo.
Fíjate en que cada frase revela un valor diferente —confianza, escucha, humor, honestidad, respeto por la discrepancia, equidad, perseverancia, seguridad emocional— y que dos personas igualmente buenas como docentes pueden completar esta frase de formas diferentes. No existe una respuesta correcta. Está la tuya.
Ahora es tu turno. No pienses en qué «deberías» responder. Escribe la frase tal y como de verdad se cumpliría si un antiguo alumno te describiera dentro de diez o veinte años.
Conmigo siempre…
Lo que acabas de escribir no es un deseo abstracto. Es, a partir de ahora, lo que tendrás que trabajar de una manera especial en tu aula, todos los días. Porque si sabes exactamente qué huella quieres dejar, ya no depende del azar: depende de lo que hagas hoy.
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Este contenido parte del libro Profes que marcan. Si quieres profundizar en cómo construir tu marca en el aula, lee el libro y suscríbete al blog o canal del podcast.
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