GUILLEM RECOLONS
Convencido de que todo deja marca, ayuda a humanizar empresas y ayuda a profesionales a impulsar su marca para lograr sus objetivos.
Es socio de Soymimarca, consultora especializada en personal branding, formador en Ponte en Valor y colaborador de AdQualis Consultants, Profesor del Posgrado en Personal Branding (URL/Blanquerna) y del Posgrado en Social Media de UPF. Ponente en el EMBA del IESE. Publicitario colegiado, Estudiante de Humanidades (UOC). Voluntario apasionado en La Salut Alta.
Ha trabajado en Tiempo/BBDO, J.W.T., Bassat Ogilvy, Saatchi & Saatchi, Altraforma y TVLowCost entre otras.Colabora regularmente en Expansión, Puro Marketing y Onda Cero.
UN LIBRO
PERSONAL BRANDING EN LA EMPRESA: aplicaciones, ventajas e inconvenientes
Se trata de un libro digital gratuito, que os podéis descargar. En él se abordan las posibilidades que ofrecen los distintos programas de personal branding en la empresa, sus aplicaciones, ventajas y desventajas.
Finalmente, se indica cuál es el perfil de consultor-formador idóneo para llevar a cabo estos programas.

ENTREVISTA A GUILLEM RECOLONS
Estratega de la marca personal

¿Qué es el personal branding? Bien pensado, quizá debería preguntar antes qué es para usted el branding.
El personal branding es la gestión consciente de nuestra marca personal (personal brand). También habría que definir nuestra marca personal como la huella que dejamos a los demás. El branding es el proceso integral de gestión de una marca de acuerdo con la generación de valor (resolver problemas, detectar ….).

Algunos consideran el personal branding una manifestación más del individualismo de la sociedad actual. ¿El personal branding no se carga la cultura de equipo?
También defino personal branding como el arte de invertir en uno mismo de acuerdo con el valor que aporta a los demás. Por tanto, no es individualismo y, como diría Daniel Pink, “that’s not about you”. El personal branding incluye diversas disciplinas para empresa, como el team branding (fomento de la cultura de equipo), executive branding, employee advocacy (programas de impulso de embajadores internos de marca) o employer branding (programas de atracción de talento externo).

Otra pega que he oído: Se trata de venderse, o sea, de parecer diferente de cómo se es realmente, para causar una buena impresión. ¿No es ser un poco falso actuar así?
Oscar Wild ya dijo: “Sé tú mismo, los demás puestos están ocupados”. La autenticidad es el valor central de la marca personal, junto con la coherencia y el autoliderazgo. Renunciar a ser uno mismo implica crear un personaje, una especie de troll. Nada que ver con la marca personal.

¿De qué servirá a una escuela que profesores y profesoras tengan cuidado de su marca personal? ¿No sería mejor que estuvieran pendientes de la reputación de la escuela?
Las organizaciones –y una escuela lo es– son las personas. Nadie habla con una escuela, ni con una marca. Hablamos con personas. Impulsar la marca de los profesores es impulsar y dotar de confianza la marca de la escuela.

Y por otro lado, ¿cómo consigue la dirección de una escuela que los profesores tengan una buena marca?, ¿No sería necesario que primero los directivos se cuidaran de tenerla ellos?
Respondo la segunda pregunta primero: sí, definitivamente. O se empieza desde arriba implantando una cultura y visión de personas que hablan con personas o todo esfuerzo será inútil. Los directivos deben dar ejemplo. Para que los profesores tengan, o mejor, dejen una buena marca, necesitan o bien consultoría (acelera el proceso) o bien formación. Es difícil esquiar bien sin monitor, o aprender inglés sin formación y tiempo.

¿Si yo quiero cuidar mi marca, por dónde empiezo?
Por saber qué marca dejas a los demás hoy. Hay varias herramientas introspectivas para conocer a fondo la marca y preparar un DAFO personal.

¿Una persona que no aspira a ser famosa, sólo a hacer bien su trabajo, gana algo con la marca personal?
Suelo escribir que si no aportas, no importas. Pero dicho esto, es tan importante hacer bien el trabajo como hacerlo saber. Si no comunicamos, existimos, pero no somos visibles (excepto en círculos muy reducidos).

Lo pregunto de otra manera: ¿Entre una buena profesora experimentada sin marca y una que la tiene qué diferencia hay?
Buena cuestión. Si es buena, pero no se preocupa de ponerse en valor, su talento no podrá ser aprovechado. Si, por el contrario, es mediocre, pero domina la gestión de marca personal (tal vez escribe en un blog), su falta de talento se hará pública y notoria y se cerrará las puertas. Vender humo no tiene recorrido. Se necesita un equilibrio.

“Me da mucha pereza estar todo el día pendiente de las redes sociales. Francamente creo que es una pérdida de tiempo…” ¿Qué respondemos?
Poner barreras al progreso debería estar penalizado para un maestro. Con una formación adecuada, un buen entorno personal de aprendizaje, tan sólo necesitamos dos horas semanales para la gestión eficiente de redes sociales.

Pero la marca personal no es sólo cuestión de redes sociales, ¿verdad?
Las redes son la punta del iceberg, efectivamente. Se empieza por la cimentación, el autoconocimiento, una especie de diagnóstico de marca (dónde estamos). Una vez esta parte se encarrila necesitamos preguntarnos a dónde queremos ir (estrategia personal). Y finalmente nos planteamos cómo podemos llegar (visibilidad) y con qué intensidad.

“Es tan importante hacer bien el trabajo com hacerlo saber. Si no comunicamos, existimos, pero no somos visibles”

¿Una escuela puede tener una buena marca corporativa, sin que el profesorado tenga una buena marca personal?
Las grandes escuelas y universidades del mundo están muy vinculadas a la marca personal de sus impulsores. El lazo humano es ahora más poderoso que nunca. IESE, por ejemplo, está no sólo vinculado a otras grandes escuelas de negocio del mundo, sino a emprendedores ejemplares como el Dr. Gallo o Franz Heukamp.

¿Con la perspectiva de un publicista que se dedica al branding, como ve la marca escolar en general?
Seguimos anclados en un modelo apto para los baby boomers nacidos entre los 50 y los 60. Memorización, horas presenciales, falta de competencias blandas (oratoria, marca personal, competencias digitales, globalidad, idiomas extranjeros …). En plena economía de la atención, si los maestros actúan como robots serán sustituidos por robots. Es difícil decir, pero es así. Consultamos la web willrobotstakemyjob.com y veremos el alcance de la inteligencia artificial aplicado en nuestras profesiones actuales.

¿Y la marca personal del profesorado?
Pienso que depende muchos de los objetivos profesionales de cada profesor. Si uno opta por mantenerse en un mismo lugar por el máximo tiempo posible, no requiere mucho más que contentar a su cliente más importante (el director de escuela) y un perfil bajo en el entorno digital. Si, en cambio, alguien quiere ser fiel al detonante y propósito inicial de intentar cambiar una porción de mundo, mejorando el sistema educativo obsoleto y sujeto a cambios políticos, la cosa es muy diferente. Se necesita, en este segundo caso, investigar modelos, analizar motivaciones, escribir –en formato colaborativo y académico– artículos para ser publicados en revistas de prestigio mundial, disponer y alimentar un blog, trabajar un modelo de negocio sostenible, desarrollar planes estratégicos medibles de networking para encontrar e impulsar el mecenazgo cultural (Fundación Bill & Melinda Gates, por ejemplo) y, por supuesto, desarrollar el máximo las 8 competencias digitales básicas (vedlas en el site de Roca Salvatella).