Sí, de acuerdo. No es el tema más apasionante. Pero hay algunas cosas sobre el papel que tienes que saber. Desgraciadamente, en el mundo escolar son muy pocos los que valoran la importancia del papel. La mayoría de escuelas no han pensado nunca en ello. Sencillamente, cuando han de imprimir algo, dejan que sea la imprenta quien lo elija.

En algunos casos, se acuerdan de seleccionar para algunos impresos un papel determinado (dirán, por ejemplo, “esta tarjeta me la imprimís con papel verjurado”), pero sin ninguna preocupación por la coherencia con el resto de impresiones de la escuela.

La propuesta que os hago ahora es utilizar el papel como un elemento de identidad más, que dé elegancia y personalidad al conjunto de impresos de la escuela. Será secundario, sin duda, pero reconocible ni que sea de forma inconsciente. En cualquier caso, fijar de antemano un tipo de papel y un gramaje nos servirá para no cometer errores, que pueden salir muy caros.

Hace varios años diseñé un folleto de cuatro páginas, un A3 plegado. Hice el encargo por correo electrónico, sin darme cuenta de que con el PDF, no había especificado el tipo de papel, ni había dicho nada del gramaje. El impresor lo interpretó equivocadamente: lo vio como una especie de catálogo de supermercado. Yo quería un díptico elegante com papel mate de 200 gramos y, en cambio, me llegó una hoja plegada de papel brillante de 80 gramos. El efecto era completamente diferente del deseado. Necesitamos saber algunas cosas sobre el papel.

Los gramajes

¿Qué significa que un papel sea de 80 gramos? El gramaje hace referencia al peso, y por lo tanto a su grosor. El gramaje define el peso de un metro cuadrado del papel. O sea, 80 gramos/m2, significa que una hoja que tuviera una superficie de 1x1m pesaría 80 gramos. Lógicamente, otro papel que pesara 160 gramos/m2 sería el doble de grueso.

Pero esto debe matizarse, ya que el grosor de una hoja no depende sólo del gramaje. La densidad del papel influye: un papel estucado de 100 gramos parecerá más fino que un papel offset del mismo peso, que es más esponjoso y tiene las fibras más aireadas.

Reproduzco a continuación una conversación muy habitual entre el impresor y el cliente:
-¿Y de qué gramaje lo deseas? ¿120 gramos? ¿150?
-Buf. No lo sé. ¿Qué te parece? Qué se acostumbra a poner?
-Eso depende de lo que quieras…
-¡Ostras! No lo sé. Como siempre.

Para evitar esta conversación, os aconsejo que solicitéis a vuestro impresor habitual que os dé una muestra de gramajes de papel offset y otra de papel estucado (reciben muchísimas de los fabricantes de papel). Así, podréis comprobar con vuestro tacto, qué papel es el más adecuado.

Habitualmente los gramajes que se utilizan son estos (valores en gramos/m2):

  • 40-60, papel de periódico, tickets de caja.
  • 80-100, folio clásico, páginas de una revista o de un libro.
  • 90-170, impresión de folletos, catálogos, revistas, carteles. Habitualmente, alrededor de 135.
  • 200-250, cartulina fina, cubierta de revistas, flyers
  • 250-350, postales, tarjetas de visita, flyers pretenciosos.
  • 350-450, cubiertas de libros, algunas tarjetas de visita, etc.

Pero estos espesores, como hemos comentado tienen mucho que ver con el tipo de papel.

Tipo de papeles

Entonces, ¿qué tipos de papel hay? Según la textura distinguiremos básicamente dos tipos:

  1. Papel estucado. Usado en revistas, catálogos, folletos. Es un papel de textura fina y muy poco poroso. También se denomina papel satinado o cuché. Puede ser de dos tipos:
    1. Estucado brillante o glossy
    2. estucado mate
    Mientras el estucado brillante es fácil de imprimir, porque tiene un secado rápido, el estucado mate es poco apreciado por los impresores –a pesar de ser muy elegante– porque necesita mucho tiempo de secado y se corre el peligro, si se pliegan o cortan las hojas demasiado temprano, que las tintas se peguen de una hoja a la otra.
  2. Papel offset. Para entenderlo fácilmente, diremos que es el papel de los folios, el que veremos en libretas. Antes era difícil encontrarlo en documentos de categoría y en color. Ahora, en cambio, es muy apreciado porque puede conferir al diseño mucha personalidad. De hecho, en términos de legibilidad, lo mejor es un papel con una superficie mate y un blanco ligeramente roto. El uso de papeles con tonos amarillentos claros o marfil, en cambio, no depende de la legibilidad, sino de razones estéticas.

En algunos proyectos puede importar ser originales y usar tipos de papel diferentes. Algunos papeles especiales son: papel de acetato transparente, papel de acuarela, papel autoadhesivo, papel cebolla o papel vegetal, papel celofán, papel charol, papel pinocho, papel de embalar o Kraft, papel de seda, papel verjurado, papel Manila, papel de lija, papel metalizado, obtenido mediante la vaporización del aluminio en vacío, papel fluorescente, papel de embalar, papel de pergamino…

A la hora de elegir papel u otro, es importante calcular el coste. Si la cantidad impresa es pequeña, la diferencia de precio del papel es irrelevante y podremos utilizar un papel de mucha calidad tranquilamente. En cambio, si estamos preparando una tirada de miles y miles de ejemplares, nos importa mucho ajustar el presupuesto del papel.

Los acabados

En cuanto a los acabados, el papel se puede barnizar, añadiendo una capa de plástico mate o brillante. También se puede jugar con los laminados y hacer dibujos o cambiando el brillo de la plastificación según contenido del impreso (por ejemplo, todo con barnizado mate, excepto el título que lleva un barnizado brillante. Evidentemente, nos dejaremos asesorar por los impresores, en el momento de tomar la decisión justa sobre el tipo de papel y los acabados.

Una imprenta con la que trabajo –son grandes profesionales– elaboró ​​una guía de acabados, con todo tipo de combinaciones. Este documento se convierte en fuente de inspiración para trabajos creativos. Hay quien tiene por norma pedir presupuesto a tres imprentas de cada papel que hace. Yo aconsejo establecer una buena relación de confianza con la imprenta con la que veáis que podéis tenerla. Saldréis ganando, sin duda.

Los impresores saben muchas cosas sobre los papeles que el resto de mortales no necesitamos conocer. A modo de ejemplo, que el papel tiene una dirección correcta. En su fabricación, la pasta de papel se vierte en un gran colador que se mueve a gran velocidad. Esto hace que las fibras se coloquen todas en una misma dirección, la dirección de la fibra. La dirección correcta del papel se da cuando las fibras van paralelas al lomo del libro. Es incorrecto, en cambio, que vayan perpendiculares. En la dirección correcta de las fibras, el papel tiene libertad para extenderse en el sentido de las flechas. En el caso opuesto, el papel tiende a ensancharse hacia arriba y hacia abajo, pero no puede porque se encuentra encolado en el lomo. Como no puede plegarse en el sentido contrario de la fibra, se ondula y se arruga.

Tamaños de papel

La hoja de impresión tiene un tamaño. Si nuestro diseño se corresponde con la medida adecuada, habrá poca pérdida de papel. En cambio, un diseño de un tamaño poco usual, que no se ajuste a las dimensiones de la hoja, exigirá renunciar a una parte importante del papel. Esto, como la elección del tipo papel, no es relevante si imprimimos una cantidad pequeña de hojas. En cambio, cuando el tiraje sea de grandes cantidades, lo tendremos que tener muy en cuenta.

El formatos estándar europeos son el DIN A y el DIN B. Por ejemplo, el DIN A tiene estos tamaños (son todas la mitad de la anterior):

  • A0 841x1189mm
  • A1 594x841mm
  • A2 420x841mm
  • A3 297x420mm
  • A4 210x297mm
  • A5 148x210mm
  • A6 105x148mm

En Europa, existen también dos tamaños de hoja estándar más: las series B y C. Un B0 mide 1000×1414, el B1, 707×1000 y así sucesivamente. El C0 hace 917×1297. En Estados Unidos, las medidas son diferentes y un poco más complicadas.

Cortes y plegados

El plegado de un folleto puede hacerse de muchas formas. Este es un campo donde también podemos ser originales, cuando convenga. Se puede hacer un acordeón (zigzag), un plegado enrollado, un falso libro, un desplegado doble… Cada manera de hacerlo servirá a una forma diferente de presentar la información.

Además, podemos aprovechar los diferentes tipos de encolados, cosidos o espirales en las encuadernaciones; aprovechar los troquelados para obtener formas innovadoras; combinaciones de tipo de papel diferente… Todo ello, cuando realmente convenga ser originales.

Mi consejo es, pues, que planifiquéis vuestras impresiones habituales con un tipo de papel, unos acabados y unas dimensiones siempre iguales, económicas, pero con personalidad, sin querer ser pretenciosos. Tened previstos el tipo de papel y de gramajes para cada documento. El papel está al servicio de la imagen. Si quieres hacer un buen papel, elige un buen papel.

Miquel Rossy